EL OTRO DE GABO



Periodismo y literatura fueron inseparables para García Márquez. El tiempo que pasó como reportero y columnista en diarios de Bogotá y la Costa Caribe fue fundamental para su formación: “A escribir se aprende escribiendo y el periodismo me obligó a escribir todos los días muchos años... cuando leí a los diecisiete años la Metamorfosis descubrí que iba a ser escritor... si Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en enorme insecto, me dije: no sabía que esto era posible, pero si es así, escribir me interesa... decidí leer todas las novelas importantes que se hubieran escrito desde el comienzo de la humanidad... la literatura no se aprende en las universidades, sino leyendo intensamente a los otros autores”.

Vladdo recordó hace poco, en estas páginas, “la odisea en que Gabo se embarcó”: tener periódico propio. Como su recuento fue muy general, vale la pena completar la historia. Después de recibir el Nobel, decidió tomar año sabático, 1983, que en buena parte utilizó para sacar adelante la idea que meses atrás venía trabajando: fundar un diario que no sería comparable a EL TIEMPO ni a El Espectador, ni competencia de ellos, sino bien distinto, por lo cual se llamaría EL OTRO. Ejemplos por seguir eran El País (España), la Repubblica (Italia), Tiempo Argentino, Unomásuno (México) y Liberation (Francia). Sería el segundo periódico para muchos de sus lectores y el primero o único para muchos más. Lo harían periodistas menores de 25 años. Obviamente, lo dirigiría García Márquez.

El nombre del diario se registró en el Ministerio de Comunicaciones y se constituyó sociedad promotora que tuvo como accionistas a Mercedes Barcha, Patricia Lara, José Vicente Katarain, Darío Arizmendi y Jaime Castro. El Centro Nacional de Consultoría realizó estudio y encuesta de “prefactibilidad periodística”. El propio Gabo, algunos de los accionistas y jóvenes periodistas realizaron juiciosa “pasantía” en El País de Madrid. A Colombia vino como asesor Rodolfo Terragno, conocido hombre público y periodista argentino que había fundado el Diario de Caracas y que cumplió su misión adelantando reflexivo trabajo de investigación. A manera de informe final, entregó a Gabo carta personal con sus conclusiones. La primera: el nuevo diario, tal como estaba concebido, era viable y sería exitoso: en el país había los periodistas capaces de hacerlo y tendría los lectores y la pauta publicitaria que asegurarían su independencia. 

A manera de pregunta-respuesta, agregó: si fundas el periódico, porque quieres hacer política y aspirar a la Presidencia, hazlo ya mismo. Si ese no es tu propósito –que no lo era–, sino hacer conocer tus puntos de vista sobre temas nacionales o internacionales, no necesitas tener órgano de difusión propio: los 17 mejores periódicos del mundo quieren tenerte como columnista permanente. No creo, sin embargo, que debas abandonar la idea. Sugiero que tú no dirijas el periódico. Estoy seguro, porque te conozco, de que serías director las 24 horas del día. Como todavía tienes mucho por hacer en el mundo de las letras, la literatura perdería un gran escritor, aunque Colombia ganaría un gran periodista, concluyó.

Sin la dirección de Gabo, EL OTRO perdía, en buena medida, su razón de ser y se convertía en otro bien distinto del que había ideado quien empezó, de todas maneras, a buscar nuevo director. José Font Castro no aceptó, porque en sus planes no estaba regresar al país. Probablemente habló con otros posibles directores, pero no tuvo suerte, por lo que el proyectado diario ni siquiera tuvo edición de prueba.


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