TRUJILLO: ¿SE VIENE UN GOBIERNO DE DOS CARAS?


Johnson Centeno.-

Tras un nuevo revés en la elección por la alcaldía de Ciudad Gótica, y los manotazos de ahogado con plata como cancha en el último tramo de la campaña, APP se encamina derechito a su extinción, en una suerte de profunda y necesaria profilaxis para liberar a Trujillo de toda la mugre que ha ensuciado la ciudad, y que la gente relaciona con todo lo que suene a Acuña, los Acuña o la ‘gentita’ de Acuña.

Y es que su candidato estrella, Mario Reyna, por más que se esforzó en seguir agradando a su pequeño líder, conservar los fragmentos de un partido en decadencia, y haciendo lo imposible en aprovechar el cuerpo (seudo) administrativo de la comuna para sus menesteres (incluyendo el “baile del conejito” y demás hierbas) nunca supo ganarse la preferencia del electorado, que lo ha devuelto —ojalá que para siempre— a la opacidad política, al lugar del segundón, a la boca tiesa del ‘chicheñó’.

Ahora bien, quien al parecer asume las riendas de la ciudad es un lejano vecino (creo que vive en Pacasmayo) de nombre Roy Charlie Arbaiza Corcuera, Roy Arbaiza para los amigos, que según las cifras de ONPE, ha tenido una magnífica performance, por sobre los apristones, ‘pepones’ y “tíos chambas”. Y todo con menos de un par de videos en TikTok y cero granjas de trolls pajeros. Pero no ha sido un increíble carisma o una retórica disruptiva lo que lo ha llevado al envidiable estrellato político que muchos desean como una amante prohibida. No.

Quien está detrás de él, o más bien adelante, es un personaje salido de un retorcido carnaval gótico, que una vez probó la miel embriagadora del poder, y que terminó moldeando a Trujillo a su imagen y semejanza, entre contenedores de basura, mujeres barbudas, chanchos al palo y arlequines digitales. Para mayores señas se autobautizó como El loco de Moche, muy distinto —y acaso menos pacífico— que aquél otro que acostumbra ponerse un bacín en la cabeza como si los moches hubieron sido charlatanes de pacotilla. El episodio que desencadenó su arrebato fue el testimonio de uno de sus familiares directos, quien lo calificó de “paciente psiquiátrico”, llevándolo a internarse en los pasillos profundos de la indignación, el rencor y la venganza.

Por si alguien lo ha olvidado, otro ingrediente que abonó en sus estados alterados fue la traición del propio Reyna, con quien hacían suculentos negocios en la comuna de Moche, alguno de los cuales obra actualmente en una carpeta fiscal. Luego se pelearon. Uno salió de la alcaldía, el otro del clóset. Por si también alguien lo ha olvidado: en distintos tiempos, ambos personajes fueron hijos mimados de Acuña, quien les enseñó los filudos códigos del poder.

De modo que no se necesita mucho esfuerzo para intuir que la nueva gestión en esta ciudad termine siendo una peor versión de aquella cuando el loco era el hombre. Es probable que Roy —vamos acostumbrándonos ya a su nombre— lo nombre (sorry por la redundancia) en alguna encargatura de relevancia o —me temo que sería mucho peor— lo reserve para que sea su asesor desde la sombra. Lo más predecible es que, tarde o temprano, el loco se raye y le clave un puñal por la espalda. O al revés.

Así empiezan a dibujarse los nuevos tiempos en Ciudad Gótica, donde todo el mundo sonríe mientras afila los cuchillos y nadie sabe quién terminará apuñalando a quién.

Comentarios

Entradas populares