LA KEIKO QUE SE NOS VIENE
Por Johnson Centeno.-
Valgan verdades, se cifraron muchas
expectativas en su mensaje inaugural, después de una década convulsa
caracterizada por la mediocridad y la improvisación desde el Gobierno, máxime
si la ahora presidenta venía de una cuarta campaña electoral, y especialmente
de una segunda vuelta donde —como ocurre normalmente en las campañas en el
Perú—, se prometió de todo.
No obstante, debe ser uno de los
pocos mensajes de esta naturaleza donde su autor apela al método en la gestión
pública, comprometiéndose en las métricas de la planificación, ejecución y
cumplimiento, más allá de la típica retórica que la vieja usanza nos tenía acostumbrado,
y donde cada discurso era un nuevo episodio de Sport Billy. Pero para ser real
en sus alcances, el mensaje deberá ser internalizado en sus diversos
ministerios y respaldado por un conjunto de reglas donde los beneficiarios y
demás actores no deben ser ajenos. Así de fácil puede ser la administración
pública. Así de compleja. Para todo lo demás está Porky.
El tándem fenómeno de El Niño e
inseguridad merecieron un tratamiento conjunto por un orden estrictamente metodológico
pues constituyen amenazas distintas, pero el carácter y eficacia del mensaje no
podía desaprovechar esos primeros minutos de atención de su auditorio (vaya que
este asesor sabe hacer las cositas), aterrizando el discurso y poniendo las
cosas claras: esto es lo que queremos, pero esto es lo que podemos hacer. Por
supuesto que Ud. nunca escuchó estas palabras. Fueron enviadas sibilinamente al
subconsciente.
Es por ello que las propuestas de
este primer tramo del mensaje son las más reconocibles y no han merecido mayor
controversia de parte de los especialistas en Willax, y dígase de paso, son las
más modestas dada las circunstancias: ¿o debemos asumir que las obras de
prevención (estando con los efectos climáticos encima) y la construcción de
cárceles nos van salvar la vida? Tampoco, tampoco…
Es el método de Keiko. Estudiar las
limitaciones del escenario, hablar exacto (salvo una sesión de coach con Ismael
Cala, donde te puedes despachar hasta levitar), y anunciar parches para un
largo, muy largo plazo, donde sino puedes cerrar etapas será por afectaciones exclusivamente
ajenas a la voluntad del Gobierno. De otro modo no se explica la presencia, en
su Gabinete, de la dupla Espá – Belaunde, pues parecen más puestos por la
oposición con el ánimo de petardear su primera conjugación entre Ejecutivo y la
Cámara Baja. Probablemente sean las primeras cabezas en rodar. Rey y Sheput no
están allí para hacer obra, vamos, bien sabemos que tienen clara vocación de
perros de presa o, digámoslo en términos de marketing político: voceros de
choque. El ‘Burbujito’ está porque esa cartera no le aceptó Melcochita. Puede
ser hincha, pero no cojudo. Mejor lo hubiera puesto a Mark.
La construcción de un verdadero liderazgo debe pasar incluso por la antipatía, y los fuegos artificiales tienen fecha de vencimiento. Keiko está a tiempo de demostrar que su proyecto trasciende la lógica de la campaña permanente y a tiempo de comprometerse con los desafíos que realmente condicionan el futuro del Perú. Mientras tanto en su mensaje de ayer no hubo planteamientos de fondo para desestructurar la pobreza ni la exclusión, tampoco pretendió dejar jirones de su vestido en una propuesta educativa que implique un real significado para las mayorías. Tampoco miró al sur como le aconsejaron algunos de sus asesores. Menos una línea contra la corrupción, y menos justicia para las muertes que siguen rondando Palacio.


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