LAS 'HAZAÑAS' DEL DUCE
Banderas con aguiluchos, camisas negras, gritos
enfervorizados, brazos en alto. Cada vez que estos elementos se juntan en
público parecen más cerca de cumplirse los vaticinios sobre la instalación en
Europa de un clima político y social similar al de los años treinta del siglo
pasado, aquellos en que nazis y fascistas se hicieron con el poder en sus
países y llevaron al continente a la II Guerra Mundial, tras el ensayo general
de la Guerra Civil en España.
Pero aún no se observan indicios de algo comparable,
por más que la extrema derecha actual no deje de predicar el antieuropeísmo y
las políticas contra la inmigración, como en Holanda, Austria, Finlandia o
Francia, sin excluir ciertos actos violentos, al estilo de los registrados en
Grecia.
Los
grupos de nostálgicos recurren de vez en cuando a la parafernalia propia del
extremismo. Acaban de hacerlo un par de cientos de fascistas ante la tumba de
Benito Mussolini en su pueblo natal, Predappio, para celebrar el día en que el
Duce vio la luz por vez primera. “Soy fascista y orgulloso de serlo”, proclamó
en esa reunión un nieto del ex primer ministro y dictador de Italia. Años
atrás, a este mismo personaje se le ocurrió pedir la exhumación del cadáver de
su abuelo —en contra de la opinión de otra parte de su familia—, porque no le
parecía suficientemente aclarada la versión de su fusilamiento en 1945 junto a
su amante, la actriz Claretta Petacci.
Nunca
conviene perder de vista a los camisas negras, pardas o azules, en cualquier
caso. Pero más que el extremismo nostálgico, conviene preocuparse del auge de
la descalificación de la política y de los políticos en general, un fenómeno
moderno que crece a velocidad considerable, a medida que los ciudadanos se ven
atrapados por las crisis en la Europa del presente.
Tenemos
muchos indicios de la extensión de ese sentimiento entre millones de europeos.
Este es el fenómeno que más contribuye a fragilizar a las corrientes centrales
de la política democrática en la época actual. Mucho más que los puñados de extremistas
reunidos en torno a la cripta donde yacen los restos de su ídolo, convocados
por el recuerdo de sus hazañas. (elpais.es



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MICHAEL VILLENA H. michstone_31@haoo.es