RONCAGLIOLO
Por Willy Quevedo
Ante el anuncio de que la Cancillería peruana sería ocupada por el sociólogo Rafael Roncagliolo Orbegoso, diversas autoridades chilenas han expresado su felicidad.
Sospechamos que Chile está contento porque saben que la designacion de Rafo es un grave error de Ollanta Humala.
Es un personaje débil, solamente sostenido por su compadrazgo al empresario Salomón Lerner, a quien lo hizo presidente de la organizacion no gubernamental Transparencia.
Rafo es un producto de los centros financiados por corporaciones europeas y gringas. En los últimos años estuvo en la planilla de Desco, Cedep, Transparencia e Idea.
Su trabajo consistía en realizar consultorías. Es decir, redactar informes trimestrales sobre el diagnóstico, el marco teórico, la situación, las hipótesis, la necesidad de un mayor plazo y el presupuesto del próximo estudio.
Rafo nacio en la hacienda “Las Trancas”, 800 hectareas de propiedad de su abuelo, el inmigrante italiano Nicola Roncagliolo Biancardi, en la provincia iqueña de Nazca.
Estudió en el Colegio Jesuita de la Inmaculada de Lima junto a Henry Pease y Jose Maria Salcedo.
Militó en la Democracia Cristiana de Héctor Cornejo Chávez y el Partido Socialista Revolucionario de Leonidas Rodríguez Figueroa.
Se casó con María del Carmen Lohmann Luca de Tena con quien tiene tres hijos.
Requerida una opinión a Guillermo Lohmann, socio del estudio de abogados Rodrigo, Elías y Medrano sobre su cuñado, el letrado fue concluyente: Rafo es un cretino.
Solicitado un comentario al arquitecto José Correa Orbegoso sobre su concuñado, el catedrático de la Universidad Nacional de Ingenieria fue muy gráfico: Rafo es el campeón de la ociosidad.
El laureado escritor Santiago Roncagliolo escribió en su libro “Pudor” que su papá Rafo es un dipsomano incorregible y un desastre como jefe de familia.
Los vecinos de la Residencial San Felipe en el distrito de Jesus María todavía recuerdan a Rafo. Era un espectáculo verlo con frecuencia durmiendo la mona en la acera de la esquina entre las avenidas Pershing y Gregorio Escobedo, frente al bar de sus amores llamado Ovni.
Ahora comprendemos perfectamente la razón de la complacencia chilena. Los sureños están felices con el frágil Rafo en el despacho que antes habitaron Víctor Andres Belaunde, Raúl Porras Barrenechea y Javier Pérez de Cuellar.
Ante el anuncio de que la Cancillería peruana sería ocupada por el sociólogo Rafael Roncagliolo Orbegoso, diversas autoridades chilenas han expresado su felicidad.
Sospechamos que Chile está contento porque saben que la designacion de Rafo es un grave error de Ollanta Humala.
Es un personaje débil, solamente sostenido por su compadrazgo al empresario Salomón Lerner, a quien lo hizo presidente de la organizacion no gubernamental Transparencia.
Rafo es un producto de los centros financiados por corporaciones europeas y gringas. En los últimos años estuvo en la planilla de Desco, Cedep, Transparencia e Idea.
Su trabajo consistía en realizar consultorías. Es decir, redactar informes trimestrales sobre el diagnóstico, el marco teórico, la situación, las hipótesis, la necesidad de un mayor plazo y el presupuesto del próximo estudio.
Rafo nacio en la hacienda “Las Trancas”, 800 hectareas de propiedad de su abuelo, el inmigrante italiano Nicola Roncagliolo Biancardi, en la provincia iqueña de Nazca.
Estudió en el Colegio Jesuita de la Inmaculada de Lima junto a Henry Pease y Jose Maria Salcedo.
Militó en la Democracia Cristiana de Héctor Cornejo Chávez y el Partido Socialista Revolucionario de Leonidas Rodríguez Figueroa.
Se casó con María del Carmen Lohmann Luca de Tena con quien tiene tres hijos.
Requerida una opinión a Guillermo Lohmann, socio del estudio de abogados Rodrigo, Elías y Medrano sobre su cuñado, el letrado fue concluyente: Rafo es un cretino.
Solicitado un comentario al arquitecto José Correa Orbegoso sobre su concuñado, el catedrático de la Universidad Nacional de Ingenieria fue muy gráfico: Rafo es el campeón de la ociosidad.
El laureado escritor Santiago Roncagliolo escribió en su libro “Pudor” que su papá Rafo es un dipsomano incorregible y un desastre como jefe de familia.
Los vecinos de la Residencial San Felipe en el distrito de Jesus María todavía recuerdan a Rafo. Era un espectáculo verlo con frecuencia durmiendo la mona en la acera de la esquina entre las avenidas Pershing y Gregorio Escobedo, frente al bar de sus amores llamado Ovni.
Ahora comprendemos perfectamente la razón de la complacencia chilena. Los sureños están felices con el frágil Rafo en el despacho que antes habitaron Víctor Andres Belaunde, Raúl Porras Barrenechea y Javier Pérez de Cuellar.
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