EL ODIO DE VARGAS LLOSA

Por Ricardo Sánchez Cerra (*)
Mario Vargas Llosa está muy enfermo, muy enfermo políticamente hablando. Su apoyo al candidato comandante Ollanta Humala lo hace con el hígado, no con el cerebro. Es realmente una pena que no haya podido superar psicológicamente su desastre electoral de 1990 ante el padre de la candidata Keiko Fujimori. Y está tan confundido que cree que Alberto es Keiko. En todo caso es muy injusto que le enrostre a Keiko los errores de su padre.
Cree, equivocadamente, que el fujimorismo de los años ‘90 gobernará el 2011-2015. Opina, como algunos, erróneamente, que el comandante Humala ha cambiado y no gobernará como su guía y mentor ideológico Hugo Chávez, que está llevando al desastre a Venezuela.
Cree, equivocadamente, que el fujimorismo de los años ‘90 gobernará el 2011-2015. Opina, como algunos, erróneamente, que el comandante Humala ha cambiado y no gobernará como su guía y mentor ideológico Hugo Chávez, que está llevando al desastre a Venezuela.
El supuesto “campeón de las libertades”, enemigo de los nacionalismos y de las fronteras, muestra sus contradicciones, pero ese apoyo al humalismo daña al Perú. Si gana el comandante, se afectarán las libertades, especialmente la de expresión y Vargas lo sabe, espantará las inversiones y Vargas lo sabe. Se alineará contra Colombia y Chile y apoyará a las terroristas FARC y Vargas lo sabe. Seremos títeres o furgón de cola de los “socialistas del siglo XXI” de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua y Vargas lo sabe. Llevará al desastre a la economía y Vargas lo sabe.
Entonces, si el insano juicio de Vargas sabe todo esto ¿por qué quiere arruinar al Perú? ¿Por qué lo odia tanto? ¿Será porque no perdona a los peruanos no haber votado por él?
Vargas dice que el comandante ha hecho un “Compromiso con el Pueblo Peruano” y que él se mantendrá “firme exigiendo su cumplimiento”. ¿Lo hará desde España, mientras los peruanos, aquí en Perú, sufren la aplanadora humalista que los llevará al caos y la miseria? ¿No sabe, acaso, que el comandante querrá quedarse en el poder mínimo 15 años? ¿El escritor no se acuerda que Evo Morales, Hugo Chávez y Rafael Correa han tirado sus respectivas constituciones por los suelos para quedarse en el poder a pesar que estaba prohibida la reelección?
Tampoco olvidemos el afán guerrerista y revanchista del comandante contra Chile. Ya ha declarado que no descarta la guerra con Chile por la controversia de los límites marítimos. ¿No sabe que los chilenos superan 5 a 1 a los peruanos en armamento? ¿Quiere la destrucción total del Perú? Todo esto lo sabe Vargas, quien desde su cómoda residencia madrileña observará el holocausto de los peruanos. Total, él es marqués español.
El odio ha envenenado el cerebro de Vargas, quien también ataca a todos los católicos en la persona del cardenal Juan Luis Cipriani, Primado de la Iglesia Católica Peruana, al difamarlo e injuriarlo, repitiendo las viles mentiras que se hablan sobre él y que el mismo Vargas sabe a conciencia y con pruebas que no son ciertas. Su manto de Nobel no debe llevarlo a mentir, ni al cinismo.
Vargas se olvida, de otro lado, que entre lo positivo del régimen de Fujimori, se encuentra el reordenamiento de la economía (¿no se acuerda de la hiperinflación que nos dejó el primer gobierno de Alan García?), la paz con Ecuador (¿se olvida que en los meses de enero de todos los años había riesgo de conflicto bélico porque Ecuador movilizaba tropas a la frontera?) y la derrota del terrorismo (captura del cabecilla Abimael Guzmán y ¿no recuerda los apagones y los coches bomba en todo el país y que se vivía en zozobra?).
No sé por qué se lo recuerdo, si no lo sabía, porque Vargas no vivía en el Perú.
Al “cierre” de esta columna me entero de la renuncia de Vargas con escándalo a seguir enviando sus columnas al diario “El Comercio” y con bastante falta de hombría e injusticia en su trato hacia Martha Meier MQ. Mi solidaridad con ella. Su vanidad y su odio lo hacen intolerante, más aún, desgraciadamente la Academia Sueca ha creado un monstruo de pedantería y jactancia. Maldita sea la hora que le dieron el Nobel.
(*) Periodista. Miembro de la Prensa Extranjera.


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