Por Jesús Flores Cáceres (*)Madre, palabra alta,
aunque vivas sin luz,
y andes descalza...
Cielo vestido,
de lo que tú
has vivido...
Olor del sonido,
que no anduvo
perdido,
porque me diste camino.
Madre, estrella lejana
que está en mi ventana...
Flor elevada
en la Historia Sagrada...
Jolgorio escondido,
cuando yo,
sin sentido,
era el aire de un hilo...
Crecí donde vivo,
bebí agradecido,
el amor de tu vino...
Madre, soy lo que he sido:
hielo prendido, abrigando los fríos.
Caí en precipicios,
me levanté convencido,
que con tu palabra,
volvería a mi sitio.
Así Madre ha sido:
lo que falta me sobra;
ilumina tanto la noche,
como el fulgor de la aurora...
No le temo a las horas
aun si perderlas me toca...
Soy color y soy sombra
Soy amor que trastoca
Porque, siendo Madre, tu obra,
Hago hogar donde lloras...
(*) Desde USA.


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